Los ecos del recuerdo de la historia de la lucha de Sant Jordi (San
Jorge) y el dragón resuenan de nuevo en mi cabeza.
(De mi visita a Montblanc)
Contiene todos los
ingredientes que hacen perdurar las verdaderas historias de amor: un
príncipe valiente (Sant Jordi/San Jorge) y una princesa en peligro, un
dragón malvado y el símbolo final, la rosa roja (pasión amorosa, pasión
por la victoria y el éxito, pasión por trascender en el tiempo...).
(De mi visita a Montblanc)
Las verdaderas historias nos atrapan desde el fondo de nuestro corazón y
se posan en las mentes, en los recuerdos (incluso en los de aquellos
que llegan a perderlos). Celebremos juntos esos buenos momentos compartidos: Aquel
cuento que te atrapó, aquella novela que leímos hace tantos años, aquel
poema que todavía resuena entre los labios y que la maestra nos enseñó.
Os propongo un momento de reflexión: sacar del letargo de nuestro recuerdo una historia, un poema... que aprendimos en nuestra niñez.
Aquí está la historia de la leyenda (en catalán) que perdura en las escuelas y aprendemos desde criaturas:
Y que este día de Sant Jordi sirva para que se LEAN (no sólo que se compren) muchos libros.
Desde aquí, sigo la tradición catalana de la festividad de Sant Jordi:
os quiero regalar la rosa que los enamorados regalan a sus personas más
queridas, mientras ellas les regalarán un libro (que casualmente, es
muy del estilo del que a ellas les gusta porque son ELLAS las que leen
mayoritariamente).
Rosa (broche)
Más broches de rositas para regalar
Mireia, mi farmacéutica de confianza, con su rosita
Va por todas vosotras/nosotras:

¡¡¡BONA DIADA DE SANT JORDI!!!